CRÓNICA | Caerse es opcional, levantarse es obligatorio. 

Los errores defensivos le pasan factura a un Córdoba que no le sirvieron los goles de Adilson y el Kuki. 

Un sábado de gloria lluvioso fue la fecha elegida que marcaría un antes y un después en la campaña de ambos conjuntos pues uno se jugaba el ascenso directo y otro la permanencia. Mientras las gradas romanas se iban poblando tanto de aficionados locales como visitantes, la impaciencia por querer ver un espectáculo futbolístico aumentaba. Entre la hinchada, se preveía un partido que no iba a ser nada fácil porque el Mérida, como buen gladiador en combate, no pone nada fáciles las victorias a sus contrincantes.  

Una vez se dieron las 20:00h, el colegiado vizcaíno consultó su reloj y usó su silbato para que rodase la pelota sobre la hierba emeritense. El técnico ovetense Iván Ania, fiel a su filosofía, empezó fuerte el encuentro. La primera ocasión vendría de la mano del conjunto visitante. Un saque de esquina conseguido gracias a una gran jugada por la banda de Carracedo llegó a las botas de Sala. Sin embargo, su disparo se marchó por encima del larguero. 

El primer aviso del equipo local llegaría en el minuto ocho. Tras una combinación de pases, el balón encontró los pies de Javi Martín. No obstante, no estuvo muy acertado pese a la ocasión que se le presentó.  Una vez cumplido el primer cuarto de hora del partido, el Mérida gozaría de otra ocasión. Esta vez, vendría de un balón parado que, tras unos rebotes, Busi remató a portería. Afortunadamente, el marcador no se movió.  Aunque, a los cuatro minutos, otro aviso daría el equipo de casa. Tras un saque de banda por la banda izquierda, un centro peligroso no pudo ser alcanzado ni por la zaga blanquiverde ni por Busi nuevamente. 

Pero este partido era un vaivén constante por parte de ambos equipos. Ahora sería el turno del Córdoba para intentar abrir la lata goleadora. A pesar de que el conjunto califa botó dos saques de esquina, no pudo inaugurar el luminoso.   Entonces, una de las dos agrupaciones, tras mucho probar pudo ver puerta. Un centro de Calderón llegó a Adilson, el cual entró como cuchillo en mantequilla en el área rival y disparó al primer palo del portero para anotar otro tanto en su casillero. 

Aun así, el Mérida se recompuso y estuvo muy cerca de igualar el partido. Tras un pase en largo a la banda izquierda, buscaron a su referencia en ataque, Chuma. El exblanquiverde, no tuvo fortuna y su disparo no rozó el poste por poco.  Sin embargo, aún parecía tocado el equipo local tras el gol de los visitantes, y el Córdoba, que no es de perdonar, le echó un jarro de agua fría a los emeritenses. Después de una gran triangulación, el sanluqueño pudo ver el desmarque del hispano-uruguayo para que enviase la pelota al fondo de las mallas. 

Al comienzo de la segunda parte, un Mérida bastante tocado salió con bravura y decisión a la presión para intentar revertir la situación. De hecho, el recién entrado Sandoval casi logra besar el santo pues se quedó muy cerca de marcar su quinto gol de la temporada.  El conjunto romano, no pudo quejarse de oportunidades, pues tras esta jugada tendría otra ocasión de marcar que no supo aprovechar. Un pase errado por parte de Carlos Marín llegó a un atacante local. Sin embargo, estuvo atenta la zaga blanquiverde para impedir su disparo. 

No obstante, los locales seguían insistiendo con su gran presión arriba. Un error garrafal de Diarra hizo que Chuma, máximo goleador de los locales, no perdonase ante su exequipo y logró marcar para meterse en el partido. 

El conjunto cordobés, apenas se inmutó tras el gol encajado. Entonces, los jugadores del Mérida, que son muy astutos, lograron empatar el partido. Un disparo desde la frontal del área de Dani «el travieso» Sandoval se le escapó al meta almeriense de las manos.  No fue hasta el empate cuando, por fin, el Córdoba parecía haberse despertado en la segunda mitad. El equipo visitante sabiendo lo que había en juego se puso las pilas y acechó la zona letal de los pecholatas. En consecuencia, pudieron adelantarse de nuevo en el marcador. El hombre de la diadema, Álex Sala, de una falta a balón parado colocó un centro que, después de unos rebotes, un jugador del Córdoba remató a portería. Desafortunadamente, el tiro fue directamente a las manos del guardameta. 

Durante el tiempo añadido, tanto el Mérida como el Córdoba pudieron sentenciar el encuentro. Por un lado, los locales no supieron aprovechar ni un error en la salida de balón ni una falta. Por otro lado, los visitantes estuvieron insistiendo en el campo rival, pero sin éxito. 

Finalmente, el árbitro pitó el final del partido con tablas en el marcador. Debido a que el Castellón ha ganado su partido frente al Recreativo de Huelva, ahora el Córdoba se queda a cinco puntos del líder. A pesar del empate, el equipo cordobés lleva 12 jornadas sin conocer la derrota. 

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